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viernes, 27 de noviembre de 2009

Tacones: Pros y Contras

Los zapatos de tacón muy elevado son nocivos para la salud. Aún reconociendo que son elegantes, femeninos y sensuales, pueden acarrear serios problemas en la persona que los lleve de forma continuada. No obstante, si tú te los pones debes saber que los modelos cerrados son mejores que las sandalias abiertas y que es aconsejable usarlos sólo en ocasiones especiales.

¿Elegancia versus salud?

Son todo un símbolo de elegancia, feminidad y sensualidad. Los zapatos y sandalias de tacón elevado es algo que adoran la mayoría de las mujeres. Hacen que las piernas se vean más esbeltas, bonitas y añaden centímetros a nuestra estatura.


El tacón alto, ya sea de aguja, cuadrado o de las infinitas formas que existen en el mercado, es un complemento exquisito para la ropa y accesorios del vestir. Pero su uso con mucha frecuencia es bastante nocivo para la salud y puede provocar serios problemas. Aprende cómo proteger tus pies y lucir bonita.

Las consecuencias. Este tipo de tacones pueden llegar a ser una tortura si se utilizan durante largo tiempo. Si son angostos en la punta pueden producir dolor, deformación del pie, malformaciones en las piernas y problemas circulatorios, aparte del cansancio físico.

Por ello, los especialistas aconsejan utilizarlos en ocasiones especiales y nunca todos los días o mucho rato.

No los uses si… Se recomienda evitar estos zapatos si hay que realizar actividades que requieren estar parada o en pie. En general, los médicos aconsejan utilizar una altura entre dos y tres pulgadas para uso cotidiano.

El tamaño correcto. Es importante también seleccionar el tamaño correcto, acorde con la anatomía del pie y la longitud de las piernas. Un calzado adecuado y cómodo redunda en el bienestar físico y no produce hinchazón o alteraciones molestas.

Mejor los cerrados. Los zapatos altos cerrados son mejores que las sandalias abiertas, puesto que los tacones ofrecen un mayor equilibrio y apoyo.

Busca comodidad. Aunque la moda siempre es tentadora y los modelos son cada día más atrevidos y espigados, es importante comprar los zapatos con cierta comodidad, no sólo pensando en la estética.

De vez en cuando. No obstante, pueden utilizarse en ocasiones relevantes, pues ofrecen una imagen de mujer atractiva, sensual y estilizada.

¡Cambia! Es bueno usar diferentes tacones a lo largo de la semana. Ello impide la congestión muscular, el dolor y dolencias reumáticas, traumatológicas o circulatorias.

Cuidado. Si se notan molestias, nunca ha de abandonarse este tipo de zapatos de manera brusca o repentina, sino paulatinamente, dado que los músculos se han acostumbrado a cierta presión y ángulo anatómico.

Los tacones elevados son muy "sexies" y los más cotizados son los de marca y artesanía italiana. Llevan fama los de aguja, mules, pumps, donatella, amanda, giuliana, de plataforma o en estilo abotinado, que son auténticos símbolos de elegancia y "glamour".

Modelos exquisitos, artesanos, hechos a mano, se pueden adquirir en las tiendas de lujo, a medida o por Internet.

De todos los colores, tallas y variedades, los tacones siguen siendo un símbolo de estilo. Pero su uso ha de hacerse de manera prudente. Porque, de lo contrario, pueden ser muy bellos, pero también peligrosos.

Fuente: Univision


Éstas son algunas ventajas y desventajas de los tacones de distintas alturas:

Bajos. 2.5 cm o menos

-Pro: Son cómodos y menos agresivos con los pies
-Contra: No dan soporte para el arco

Medios. 2.5 a 5 cm

-Pro: Fortalecen la pantorrilla y alargan las piernas a la vista
-Contra: Pueden ocasionar callos y dolor de espalda

Altos. 5 a 12 cm
-Pro: hacen que las piernas se vean más largas y el cuerpo, más esbelto

-Contra: Pueden causar juanete, dedos en martillo y dolor de espalda

Muy altos. Más de 12 cm

-Pro: Igual que los altos. También tienden a resaltar el trasero
-Contras: Someten a tus pies a una gran presión (siete veces el peso de tu cuerpo), es muy difícil caminar con ellos y pueden causar problemas de los pies y dolor de espalda.


Fuente: Selecciones del Reader's Digest

Liz Bruckner

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Tupper Sex

Seguramente alguna vez escuchaste a tu mamá decir que iría con sus amigas a ver recipientes de plástico para la cocina, donde preparaba las ensaladas o guardaba tu sándwich para la escuela.

Pues los años han pasado y las reuniones de mujeres hablando sobre los beneficios de estos artículos han dado un giro. Lo de hoy es probar con tus amigas objetos de plástico con olor, sabor o que usan pilas y te hacen vivir una experiencia sexual muy placentera y sin inhibiciones.

Estas charlas de mujeres alrededor de una mesa, compartiendo café e intercambiando puntos de vista sobre la efectividad de los lubricantes y condones con sabor a frutas o un vibrador espectacular que a una le ayudó a tener mayor confianza con su pareja, son tratados sin temor en una Tupper Sex.

Experiencia plenamente agradable

Un grupo de visionarios en materia de sex shops ha creado este nuevo concepto en el que la música y una anfitriona especializada, lleva de la mano a las mujeres para conocer lo mismo que en una tienda erótica está en bolsitas y a muchas les da crea conflicto conocer de manera fácil.

En Latinoamérica el boom de las Tupper Sex ha sido tal, que existen listas de espera en las tiendas por internet que coordinan estas experiencias, hasta para tres meses. Lemas como: “Ningún adulto sin su juguete” comienzan a tomar empuje para despedidas de soltera o reuniones de ejecutivas que dejan toda presión en la oficina y se atreven a divertirse.

Y es que aunque nadie diga que los usa, los juguetes eróticos se venden cada vez más. Las propiedades que tienen van mucho más allá del simple placer sexual, ya que tienden a hacer más plenas las relaciones sexuales.

Si quieres vivir esta experiencia, reúne a tus amigas e intercambien tácticas para hacer del juego del placer una experiencia única. Platica con ellas y conozcan a detalle artículos, lencería, alimentos afrodisiacos, juguetes y cremas con ricos sabores.

fuente: www.esmas.com

Recuerda, en Miss Fantasias Lencería hacemos demostraciones de productos eróticos a domicio. Ahora la Sex Shop va a tu reunión.


miércoles, 28 de octubre de 2009

Sexo Anal

POR: NINA DE PRIMER CORTE

¿Que si a las mujeres nos gusta el sexo anal? Bueno, hay dos mil tabúes alrededor de éste, y al inicio hay temor, duda; más tarde viene el dolor; pero después es el placer más intenso que mujer alguna haya experimentado. Luego sucede como en el vaginal: uno va buscando sus propias formas para llegar al placer a través de esta práctica, con diversas posiciones, diversos juegos y maneras distintas de complacerse y complacer al otro. Y la respuesta es sí, pero depende cómo y con quién.

A mí en lo personal me fascina, me hace sentir salvaje y despierta en mí un lado verdaderamente kinky que en el coito tradicional ni siquiera asoma. Creo que pasa igual con todas las mujeres a las que nos gusta. Somos en cierta manera un poco más libres sexualmente hablando.

Despierta cierta contradicción femenina entre el sometimiento, la fragilidad, pero también el lado salvaje inherente a toda mujer. Claro, como todas mis congéneres que pueden identificarse en este espacio, he tenido experiencias
desastrosas, pero también otras dignas de un premio a la mejor entrada por la puerta de atrás.

Yo puedo decir que uno de mis orgasmos más intensos, lo he tenido a través del sexo anal, montada sobre el mientras mi clítoris rozaba su pubis y él tocaba a mi vagina.

Esto no significa que aquellas mujeres que no lo tengan, no lo hayan tenido o no lo piensen tener nunca, no sean dueñas de una vida sexual placentera y feliz. Y son muy respetables las razones de cada uno y una para hacerlo o no. Pero cruzar esa barrera sicológica y física que va del sexo vaginal al anal (con apenas una delgada membrana de diferencia), es ya un gran salto en la vida
sexual de una pareja.

Conforme más se lleva a la cama el sexo anal o griego (tengo que visitar Grecia un día de estos para comprobar el por qué de la fama), lo "sucio" de esta práctica tan vilipendiada va desapareciendo. Y a los hombres les encanta, claro está. Ni para qué dudarlo, sólo basta que lo prueben una vez para no
quitarlo de su cabeza jamás. Ya se sabe que el esfínter estrecho y las cerraduras pequeñas son las predilectas de los varones. A ellos les encantará que a su chica le guste experimentar con estas diferentes formas de placer. Pero
hay que hacerlo siempre porque se quiere y nunca por obligación.

Blanca, mi amiga cuya vida sexual es todo menos nívea, es una gran adicta a éste. Y me ha confesado que hoy prefiere el sexo anal al vaginal (cuando de tener sensaciones intensas se trata), y que sólo le gusta éste último para proveerse de un orgasmo más bien clitoridiano y para lubricarse un poco. Pero
lo suyo, lo suyo, lo suyo... Su ciudad favorita es, definitivamente, Detroit. Si de intensidad y wild sex se trata, ella siempre preferirá el sexo griego.

En cambio, tengo otras amigas (la mayoría) que ni por error lo harían o han tenido experiencias realmente traumáticas con éste.

Una tuvo que ir al terapeuta para quitar de su memoria el recuerdo de la única vez que sucedió. Miles de pesos le costó olvidar el numerito hasta que por lo ardiente de sus pláticas para el encargado de su salud mental, me imagino yo, terminó teniendo una relación amorosa y totalmente antiética con él. Tal vez él, tan acomedido, quiso quitarle el mal sabor de boca a la pobre de Constanza. Pero bueno, ésa es otra historia.

Recientemente me enteré de que en Estados Unidos hay una moda entre los jóvenes que hoy utilizan unas pulseras de goma de colores (como las que se usaban en los años 80) para hacerle saber a los chicos, en una fiesta por ejemplo, cuál es el tipo de práctica sexual que prefieren.

Les llaman "sex bracelets": azul (oral), blanco (beso francés), verde (cunnilingus), rojo (sin preservativo), fluorescente (sexo con juguetes), negra (sexo completo) y morado (anal). Así que si ven a una mujer con decenas de pulseritas de gel multicolores, no es que se haya quedado atrapada en los 80, sino que vaya por Dios, le gusta de todo. Y yo pensaré en comprarme muchas
moradas.

El caso es que siempre he pensado que las mujeres que han tenido malas experiencias con el sexo griego, es más bien porque lo han tenido con hombres poco conocedores y poseedores de poco tacto, que sumado al nerviosismo femenino y a la poca excitación, pueden hacer del sexo anal una experiencia verdaderamente terrorífica.

Ahí es donde entran todas las recomendaciones posibles. Porque sí, el sexo anal es placentero, provoca orgasmos todavía más intensos que los vaginales y además si se practica con seguridad y limpieza puede llegar a ser el favorito. Sólo que en el sexo anal, como en todo, hay que comenzar a caminar, antes de correr para que después no haya quien te aguante el paso porque, contrario a lo que pudiera pensarse, la experiencia anal no es tan dolorosa, si se practica correctamente.

Puedo decir también que si alguien ha tenido una mala experiencia alguna vez con el sexo griego, no quiere decir que siempre vaya a ser así. Tal vez influyeron muchas cosas: el momento, la excitación, el tiempo, el deseo o la falta de confianza. Por eso, insto a las mujeres del mundo a que no repriman ese deseo y prueben nuevamente o lo prueben por primera vez. A ellos les encantará, pero créanme, a ustedes mujeres más. Se trata de gozarlo y no de sufrirlo. Claro está, no es una práctica casual y hay que conocer perfectamente a la pareja para llevarla a cabo y lograr placer sin límites. Recomendaciones para tener en cuenta:

La seguridad es lo principal. El sexo anal deberá ser siempre con preservativo, debido a que el intercambio de fluidos también existe y es más posible que puedan ocurrir desgarres y pequeños sangrados que puedan contagiar de Enfermedades de Transmisión Sexual y sobre todo de VIH. Aunque con una pareja estable, y previos exámenes de salud, el sexo anal sin preservativo es
siempre delicioso.

La estimulación es básica también. Una mujer nerviosa, poco excitada, en una situación de estrés, cerrará su esfínter al grado de que ni el aire pueda acceder a sus más oscuros secretos. Por eso hay hombres que son amantes de practicar el "rimming", "anilingus" o estimulación oral-anal (para llevar a cabo esta práctica hay que tener suma limpieza previa y usar una barrera de látex).

También, la ayuda de los dedos en esta práctica será fundamental. Para ello puedes utilizar un dedal de látex y con suficiente lubricante en él comenzar a tocar la zona para que el esfínter muscular no ofrezca resistencia y se relaje. Como es una zona con muchas terminales nerviosas el mínimo contacto dará sensaciones diferentes a la mujer, pero a diferencia de la vagina, esta zona no se lubrica por sí misma, por eso hay que utilizar suficiente lubricante (en las sex shops venden muchos que son especial para el sexo griego: más espesos y de mayor duración).

La penetración deberá ser lenta al inicio, después de una suficiente estimulación anal y también vaginal y en un momento de alta excitación. Ella estará lista para eso, sin embargo, no esperamos que nos preguntes: Querida, te molestaría si... No, hay que comenzar a tocar y de acuerdo con las reacciones de ella, entonces sabrás si puede quererlo o no.

Suave y lento al inicio es la clave. Es en esta parte donde viene el primer dolor para ella, sin embargo, cuando el esfínter se dilata, al cabo de unos segundos, el dolor desaparece para dar lugar al placer y a las nuevas sensaciones.

Si es muy doloroso para ella, entonces habrá que retirarse, lubricar o erotizar más. Si comienza a ser placentero (siempre estará acompañado de una pequeña dosis de dolor) entonces tal vez podrías comenzar a incrementar el ritmo y la rapidez. Y entonces pueden innovar con cuantas posiciones sexuales les apetezca. Una vez que se ha dilatado, todo será más fácil y menos
doloroso. Incluso el sexo anal salvaje puede llegar a ser realmente excitante para una chica a quien de inicio le parecía doloroso. Pero esta pauta la dará ella. Es correcto que por ahí él pregunte si ella está bien, preguntándole de manera sexy y erótica, si lo que hace le gusta.

Otro punto importante es que nunca debe penetrarse la vagina luego del ano, debido a que puede haber riesgo de contaminar la vagina con flora bacteriana proveniente del recto. En este caso es mejor cambiar el preservativo o lavar el pene.

Como en todo, también puede haber pequeños accidentes en esta práctica, y son muy comunes. Que ninguno de los dos se avergüence. Ya que esto está hecho para dejar salir y no para dejar entrar, por eso es natural, pero para evitarlo en la medida de lo posible lo mejor es hacerse un enema anal unas dos horas antes o lavar el área con agua caliente y un poco de jabón no irritante antes de iniciar el coito, esto porque además el agua tibia puede ayudar a que la zona se relaje.

Sin embargo, con buena limpieza, seguridad y precaución el sexo anal puede ser una de las mejores experiencias para ella y una fantasía realmente húmeda y cumplida para él.

Para mí es como una analogía con los actores de teatro o los músicos: tienes nervios y un poco de temor antes de salir a escena así lo hayas hecho cien veces, y siempre será doloroso al inicio, pero una vez que estás sobre las tablas lo disfrutas con enorme placer, no quieres salirte nunca de allí y quieres repetir una y otra y otra vez.

De hecho, viendo la página de Sexo-Sólo-Sexo....
Ésta es la postura básica para la práctica del sexo anal. Ella levanta sus piernas, confortablemente apoyadas en las clavículas de él, y ofrece su culo para que lo perfores. Entra despacio al principio, si ella es novata en estas prácticas, usa una crema lubricante con base de agua... Mentalizala que las primeras veces siempre duele, especialmente si tu polla es algo mas gordita de lo normal. Entra con cuidado y muévete lentamente...poco a poco su ano se dilatará, permitiendo que aumentes la frecuencia de tu ritmo y la profundidad de la penetración.

Y a ustedes chicas: ¿les gusta el sexo anal? ¿Les crea conflicto? ¿Qué
recomendaciones harían a los hombres para el juego previo? Y chicos: ¿Qué
consejos le darían a otros hombres para practicarlo mejor?

lunes, 21 de septiembre de 2009

Lubricación, Sexo sin Dolor

La falta de lubricación vaginal determina que haya dolor e insatisfacción durante una relación sexual, lo cual puede ocasionar que los encuentros eróticos se conviertan en tormento. Si usted padece esta condición es conveniente que conozca las causas que la originan y cómo puede solucionarla.

Actualmente hablar de sexualidad es algo natural, pero no siempre fue así. En realidad, la ciencia médica se ocupó de este tipo de temas hasta finales del siglo XIX, cuando se publicaron algunos estudios sobre lo que se consideraban aberraciones sexuales, las cuales correspondían a comportamientos que se situaban fuera del marco de la normalidad, esto es, conductas que se apartaban de la realización del acto sexual con fines de reproducción, entre los que se pueden mencionar, por ejemplo, homosexualidad, masturbación, disfunción eréctil y sexualidad en los niños.

Posteriormente, entre 1938 y 1952, el zoólogo Alfred Kinsey elabora un estudio muy extenso sobre la conducta sexual de los ciudadanos estadounidenses, el cual abrió las puertas para la investigación experimental de la respuesta sexual humana. Más adelante, William Masters y Virginia Johnson siguen esta línea y estudian el comportamiento fisiológico y mental de cientos de personas que se sometieron a un estado de excitación en condiciones experimentales, lo que permitió el diseño de modelos terapéuticos para el tratamiento de ciertos fenómenos sexuales no abordados anteriormente.

Uno de estos aspectos fue la lubricación vaginal, a la que describieron como parte de la excitación inicial en la mujer que permite que el pene tenga una penetración más fácil, lo que aumenta la comodidad de ambos participantes durante la relación sexual. Asimismo, establecieron que tal humedecimiento incrementa la sensibilidad de los labios vaginales y hace que las caricias genitales sean más placenteras, enunciados que hoy parecen obvios pero que en su momento fueron novedosos.

Para entender las causas
Fisiológicamente, la excitación femenina es similar a la que ocurre en el proceso de erección de los varones, ya que las arterias ubicadas en el área genital se abren, aumentando el torrente sanguíneo hacia esa parte. Asimismo, a medida que la excitación sexual se desarrolla se activan las glándulas de Bartholin (ubicadas alrededor de la entrada de la vagina), que junto con las glándulas vaginales son las responsables de la lubricación natural femenina.

Ahora bien, se debe tomar en cuenta que el espesor y el olor del lubricante vaginal cambia de una mujer a otra, e incluso puede ser diferente en una misma persona en determinado periodo, ya que en ello influyen factores como las características de su ciclo menstrual, los alimentos que se hayan ingerido recientemente y su estado general de salud.

Asimismo, debe entenderse que una relación sexual está llena de matices y que la presencia de lubricación vaginal no significa que una mujer se encuentre completamente lista para la cópula, ni la ausencia de ella indica que no esté excitada. Algunas féminas requieren el uso de lubricantes para tener una práctica sexual placentera pero, mucho cuidado, pues este tipo de productos deben tener una base de agua y no provenir del petróleo (como vaselina o aceites minerales), ya que éstos podrían adherirse a la mucosa vaginal y con ello favorecer el desarrollo de bacterias; además, pueden provocar infecciones vaginales y hacer que se rompa el preservativo.

A continuación, un panorama más amplio de los factores que influyen en el proceso de lubricación vaginal:

Diferencias individuales. Algunas mujeres producen menos lubricación vaginal que otras y se sienten anormales, pero si esto no es causado por algún desajuste hormonal o alguna enfermedad no hay por qué preocuparse.

Edad. Las hormonas sexuales femeninas (estrógenos) son fundamentales para que la vagina se lubrique adecuadamente. Recuerde que estos agentes disminuyen progresivamente y declinan notablemente hasta que desaparecen por completo en la menopausia (periodo que inicia con la última menstruación), causando sequedad vaginal persistente, lo cual, sin embargo, puede aligerarse con la llamada terapia de reemplazo hormonal.

Ciclo menstrual. La acción de los estrógenos influye también en la cantidad de la lubricación, así como en su viscosidad, lo que explica que dichas secreciones sean diferentes en una misma mujer durante distintos períodos del mes.

Estrés. Todo, desde las dificultades en el trabajo hasta las tensiones en una relación amorosa, puede interferir con la respuesta sexual y, por ende, en una buena lubricación.

Medicamentos y drogas. Se sabe que diversos fármacos, sobre todo algunos antidepresivos, entorpecen la humectación de la zona vaginal; lo mismo ocurre con los antihistamínicos (que combaten alergias), algunas medicinas para el resfriado y otras cuyos efectos secundarios provocan sequedad en la boca. Es importante puntualizar que el alcohol, tabaco y marihuana también se consideran inhibidores de la lubricación; igualmente, algunas mujeres reportan que las pastillas anticonceptivas reducen su capacidad de producir lubricación.

Además de lo anterior, hay que tomar en cuenta que la participación de la pareja es fundamental para que haya adecuada humectación, por lo que el varón deberá comprender que los tiempos de excitación son diferentes entre uno y otro género, que la mujer requiere de juego erótico previo a la penetración y que lo mejor, al momento de acariciar sus genitales o practicar sexo oral, será iniciar con suavidad y seguir el ritmo que ella marque.

Por último, hay que tener presente que muchas mujeres que producen buena cantidad de lubricación empiezan a sentirse secas si el preámbulo sexual, o bien, el acto mismo, dura más allá de lo normal.

Lubricantes al rescate

Muchas parejas dudan que los lubricantes comerciales puedan mejorar su actividad sexual, y hay quienes consideran que no son válidos pues, dicen, es una manera artificial de estimular a su compañera. Le invitamos a que siga con atención el siguiente experimento:

Cierre su boca y seque sus labios. Deslice con suavidad un dedo sobre ellos y perciba cómo se siente. Ahora, humedézcalos y repita la operación, es decir, pase su dedo sobre los labios y registre la sensación que le produce.

¿Cuál de las dos caricias se sintió más sensual? Si fue la de los labios húmedos, entenderá entonces la manera en que los lubricantes sexuales pueden ayudarle a disfrutar más placer en el acto amoroso, especialmente si la mujer no produce suficiente lubricación natural.

Como es evidente, en este ejemplo se utilizó el lubricante más popular del mundo: la saliva, sustancia que es considerada sumamente efectiva, disponible en todo momento y, además, gratuita. Sin embargo, tiene algunos inconvenientes, ya que contiene microorganismos que pueden ser dañinos, no es tan resbalosa como un lubricante comercial y se seca rápidamente.

Base de agua
Para la mayoría de las parejas, los lubricantes a base de agua son la mejor opción pues se eliminan fácilmente después del coito, no manchan las sábanas y son seguros si se usan con condón o preservativo. Sin embargo, los productos fuertemente perfumados o con sabor añadido pueden irritar vagina o pene.

Los lubricantes a base de agua proclaman no tener sabor, pero eso no es completamente cierto. Uno de sus componentes, la glicerina, tiene sabor ligeramente dulce; el extracto de toronja que se utiliza en muchos de ellos tiene sabor ligeramente agrio, y algunos contienen el espermicida nonoxynol-9, el cual sabe a jabón y medicina, lo cual puede adormecer la lengua temporalmente.

Es interesante saber que durante un acto sexual de duración inusualmente larga, los lubricantes a base de agua pueden secarse. Si esto ocurre, puede aplicar un poco más o reactivar sus propiedades con un poco de agua.

Base de aceite
Los lubricantes a base de aceite incluyen grasas vegetales (de oliva, maíz, etcétera), mantequilla y sustancias derivadas de cacahuates, nueces o aguacate, por ejemplo. Los expertos aseveran que son seguros para usarse dentro de la vagina, aunque pueden manchar ropa, sábanas y almohadas; asimismo, comparados con los lubricantes a base de agua, son más difíciles de eliminar, por lo cual habrá que utilizar jabón. Sin embargo, este tipo de lubricantes tiene un gran inconveniente: existe riesgo de dañar los anticonceptivos de látex, como condón o diafragma.

Base de petróleo
Hechos de gelatina de petróleo, aceite mineral o petrolato, estos lubricantes incluyen productos con vaselina y aceites de bebé. Son difíciles de retirar y no deben ser usados dentro de la vagina, ya que pueden irritar la membrana que la cubre y cambiar la química natural de la región genital, aumentando con ello el riesgo de padecer alguna infección.

Este tipo de lubricantes no deben usarse en combinación con condones o diafragmas, pues la destrucción del látex es asombrosamente rápida, lo que significa que las perforaciones microscópicas que se originan son lo suficientemente grandes para que el esperma o los organismos de una enfermedad sexualmente transmisible pasen a través de los mismos.

Relaciones anales
Aunque mucha gente las considera impropias o antinaturales, las relaciones anales son parte de la vida de sexual de gran cantidad de parejas en todo el mundo, sean éstas homosexuales o heterosexuales.

Por ello, es conveniente apuntar que, a diferencia de la vagina, el recto no se autolubrica tras la excitación, por lo que en este tipo de práctica deberá utilizarse un lubricante con base acuosa (recuerde que vaselina y aceites pueden perjudicar al látex del preservativo), no irritante que facilite la penetración, producto que debe colocarse tanto en pene o dedo como en ano receptor.

Así, mientras algunos escépticos consideran que el tiempo que se utiliza en aplicar el lubricante significa incómoda interrupción, otros creen que este breve momento es una pausa necesaria que enriquece aún más la relación sexual.
Por Fernando González

jueves, 20 de agosto de 2009

El Sexo mejora las capacidades laborales


Infinidad de expertos han demostrado que llevar una buena vida sexual puede proporcionar numerosos beneficios a la salud. Pero para la doctora Fisher, antropóloga biológica, más allá de eso: aumentar la actividad sexual puede hacer que un trabajador mejore su desempeño profesional y desarrolle algunas habilidades laborales.
A más sexo, mejor trabajo

De acuerdo al estudio de la doctora Helen Fisher, asesora científica de Chemistry.com, el éxito en la alcoba puede conducir a mejoras en el campo laboral.

"Además de ser un gran ejercicio y desestresante, el sexo desencadena la producción de una serie de sustancias químicas cerebrales muy valiosas", añade Fisher, quien explica que el aumento de la actividad sexual puede conducir a una mejora en la resolución de problemas, la confianza y el trabajo en equipo.

"Desde mejorar la resolución de problemas como resultado de los niveles de dopamina, hasta mejorar la habilidad de colaboración gracias al torrente de oxitosina, existen numerosos beneficios que pueden mejorar el desempeño laboral de una persona", asegura la experta.

La muestra de la doctora Fisher se centró en una muestra de 40 mil personas en Chemistry.com, donde el 56 por ciento eran mujeres y el promedio de edad de los participantes fue de 37 años.

Beneficios laborales

Cuáles son los beneficios de tener sexo regularmente, según el estudio de la doctora Fisher:

Resolución de problemas: La liberación de dopamina generada por tener sexo está asociada con la creatividad. Así que aquellos que tienen sexo regularmente son más creativos en el trabajo, lo que los lleva a tener ideas frescas para resolver hasta los problemas más difíciles.

Trabajo en equipo: Después del sexo, hombres y mujeres reciben una oleada de oxitocina y vasopresina en su cuerpo, que son químicos naturales que generan sentimientos de confianza, apego y calma. Por esto, para aquellos que tienen actividad sexual regular es más probable que se sientan más cooperativos y condecendientes, elementos clave para trabajar en un buen equipo de negocios.

Confianza: El sexo también eleva la testosterona, que puede dar la sensación de bienestar, aptitud y confianza en uno mismo, tanto en hombres como en mujeres. En dosis más elevadas puede desencadenar sentimientos de competitividad, lo cual ayuda a elevar la productividad en la oficina.
Fuente: Univision.com